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Sexi. Posó para Celia Velásquez en la plaza Luis de Fuentes, de Tarija

Bella como maniquí y ruda como guardia, ella es María Esmeralda

Desde el sur. Usa tacos y a la misma vez botas. Nació en Paicho (Tarija). Tiene 21. La vida no se la puso fácil


26/05/2019

CELIA VELÁSQUEZ. FOTOS

Se quita el uniforme y la gorra. Se mira al espejo, forma sus rulos y se maquilla. Ya está lista para ser otra. Dentro de ella conviven dos mujeres. Y una no se parece a la otra. No podrían. Una es modelo. Llevó la banda de El Puente en el reciente Miss Tarija y no ganó, pero se ubicó en el cuarto lugar. La otra es guardia municipal en la capital de la sonrisa hace tres años. Ambas se llaman María Esmeralda Fernández.

Desde pequeña siempre quiso destacar en “algo”. Esa sed de crecer como ser humano la llevó a subir cada peldaño para alcanzar sus sueños como reina de belleza y en un oficio que, en estos tiempos, es desempeñado por pocas mujeres en Bolivia.



La miss de cuna humilde

Nació en Paicho, una comunidad del municipio El Puente en Tarija. Creció con su madre (María Fernández), su padrastro (Guido Benítez), y sus hermanos Deimar (19) y Juan Carlos (17). Guido la crio como a su hija hasta el día de su muerte.

Ella tenía 13 cuando su papá -porque así le decía- dejó de respirar. Una leucemia egoísta lo arrancó de esta vida, pero antes lo castigó por seis meses. “Mi mamá nunca nos dijo de su enfermedad. Solo decía que estaba bien y que no lloremos”, recuerda.

Desde esa edad le tocó hacerse responsable del hogar, mientras que su mamá vendía pelones (duraznos deshidratados). Esmeralda cuidaba de las chivas, sembraba maíz, choclo, papa, cebolla y tomate. Estudiaba en Paicho Centro.



No hubo plata para su quinceaños, no estrenó ropa ni mucho menos tuvo regalos en esta fecha especial. Sí. Dolió. Pero entendió que tenía que dejar la diversión y comenzar a recorrer el camino de la madurez. “Veía que mis hermanitos no tenían para sus útiles y me sentía triste”, cuenta. Quizá en la ciudad podía encontrar un escape a sus líos económicos.

La miss trabajadora

Tuvo que pasar un año más para el cambio de mentalidad. A sus 16 habló con su mamá, alistó un bolsón, se despidió de sus hermanos y se fue a la capital tarijeña para probar suerte.

Sus tíos la recibieron ‘muy bien’, en su casa. Estuvo una semana buscando trabajo y encontró un cupo en una casa como empleada ‘cama adentro’, con la señora Martha, su primera jefa. Estaba emocionada por su primer empleo: “Le dije: ‘Puedo comenzar mañana’. Aceptó”.

Les agradeció a sus tíos por el hospedaje y se mudó a la que fue su casa durante un año. “Era la encargada de la tienda y llevaba a sus hijos (de la dueña) al colegio. Ahí la moda y la belleza me llamaron la atención”, cuenta la mujer que ahora tiene 21 años.



La señora Martha le ayudó a dejar los buzos, las chinelas y la llevaba a la peluquería. “Me decía: ‘Tenés que verte bien y arreglarte’. Ahora entiendo que me lo decía por mi bien”, apunta. En esta etapa estudiaba por las noches y logró salir bachiller del colegio San Luis, en 2017.

La miss independiente

Después de trabajar un año como doméstica, se despidió de ella y alquiló un cuarto. Empezó de cero. Al principio solo tenía un colchón en el piso y a veces pasaba semanas sin comer porque la plata no le alcanzaba.

Una amiga le comentó que el doctor Burgos necesitaba una asistente y, sin pensarlo dos veces, se presentó ante él. Al día siguiente ya estaba con uniforme y trabajando. Allí estuvo un año y también estudió Belleza.

La miss guardia

Siempre quiso ser policía y portar un uniforme verde olivo, pero como no contaba con los recursos económicos necesarios optó por ser solo guardia municipal. Es de las mujeres más jóvenes en este rubro.

Cuando se volvió gendarme pasó cursos de Defensa personal y de Primeros auxilios. Hasta el momento lo más duro que le tocó vivir fue una agresión física en un levantamiento de ambulantes. “Quedé con las piernas moradas”, recuerda.

Su labor es muy movida. Los lunes le dicen qué es lo que harán durante toda la semana. “Nos pueden derivar a oficinas, dar seguridad física, resguardar plazas o estar como patrullera. Por la noche, a veces, me toca turno, de 23:00 a 7:00, haciendo control en los boliches y en locales comerciales”, explica.

La miss de las pruebas

Durante las rondas pasó por el Concejo tarijeño y se encontró a Griselda Márquez (directora del Miss Tarija). Respiró rápido. Se armó de valor y le preguntó: “¿Qué se necesita para concursar? Y la mujer le respondió: ‘Solo voluntad’”.

Así fue que les sacó el jugo a sus días libres y los invirtió para participar en el certamen de belleza departamental. Cubrió sus gastos con sus ahorros y con el dinero que recibió del municipio El Puente. “Fue una gran inversión, quedé en cuarto lugar y pienso prepararme nuevamente para participar en un par de años”, afirma.

Durante el concurso un varón le ofreció dinero para pasar una noche con ella. Eso mediante Facebook. Esmeralda inmediatamente lo bloqueó, no pasó a mayores y se concentró en la competencia. “Cuesta participar de un certamen -por lo económico- pero eso de ‘venderse’ no va con mis valores”, expresa.

La miss enamorada

En el colegio siempre decía: “Tengo mi novio”. Lo hacía para ahuyentar a los pretendientes. Recién tuvo cortejo cuando ingresó a trabajar como guardia, pero era una persona que no le aportaba mucho. Eso creía. “Quería que deje mi trabajo, pero yo no estoy para eso. Soy una mujer independiente y libre. Me gusta sobresalir”, puntualiza.

Terminó con el muchacho y durante una ronda conoció a un policía. Intercambiaron números y surgió la atracción. Rodrigo López (25) es el hombre que ocupa el corazón de la miss El Puente. “Es buena persona, me apoya mucho y le gusta que sea una mujer sobresaliente”, completa.

Para muestra, basta un botón. Durante la sesión de fotos de EL DEBER, se olvidó su vestuario en su casa y él corrió a traerlo. También fue asistente.

La miss de los proyectos

Quiere estudiar Enfermería. Quiere juntar dinero para abrir un salón de belleza. Quiere seguir en el modelaje. Quiere hacer publicidades y catálogos de moda. Quiere organizar el Miss El Puente con la Subgobernación. Pero, sobre todo, quiere seguir conviviendo con dos Esmeraldas: la modelo y la guardia municipal.

En otra faceta. De lunes a viernes se levanta, a las 6:30, y se viste así