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Su otra faceta. Esta bella deportista es administradora de empresas, titulada de la UPSA

La cara bonita que se destaca en los triatlones

Multifacética. Alejandra Ribera es una empresaria gastronómica y una atleta sobresaliente. Su sueño es ir al Mundial de Ironman en Hawái. ¡Te la presentamos!


16/03/2019

Cuando Alejandra Ribera Roda (34 ) no está resolviendo asuntos del restaurante La Caballeriza, se encuentra atendiendo a sus hijos Felipe (6) y Freddy (13) o entrenando muy duro para llegar a participar en el Mundial de Iroman 140.6, que se realiza cada año en Hawái.

Así, los días le quedan cortos a esta polifacética mujer, que divide su rutina entre las salas de reuniones, la cancha de atletismo y su hogar.

El deporte



Su afición por los deportes se remonta a su época escolar, pero en 2015 tomó impulso y la animó a competir en carreras pedestres, y le fue muy bien.

Con varias medallas y trofeos en la repisa quiso llegar más lejos: la nueva meta era convertirse en campeona de triatlón.

Entrenó durante ocho meses y se sometió a una dieta estricta para viajar a Cozumel (México), a su primera competición de este tipo, la Iroman 70.3. Aunque no clasificó, le resultó adictiva tanta adrenalina, y la competencia de Miami se le metió entre ceja y ceja.

Con dos horas diarias de preparación, sin perdonar fines de semana o feriados, llegó en el tercer lugar de la competencia estadounidense, midiéndose con atletas de todo el mundo.



Repitió la hazaña en Punta del Este (Uruguay), donde quedó en el cuarto puesto, y luego en el Mundial Ironman 70.3, realizado en septiembre de 2018 en Sudáfrica. “No clasifiqué, pero llegué entera y más animada para competir en Hawái ”, comenta.

La familia, su motor

Dice que el mayor apoyo lo recibe de su esposo, Freddy Aspiazu, y de sus hijos.

No sacrifica ni un minuto que pueda dedicarle a ellos, pero sí horas de sueño, por eso su rutina deportiva empieza a las 6:00.

“Ellos son los primeros en estar en las graderías para alentarme en las competencias dentro del país. Los amo mucho por su paciencia”, expresa.



Mientras los chicos están en el colegio, ella atiende su restaurante, y luego, la noche es sagrada para pasar tiempo de calidad y en familia, y así recargar las energías del alma.