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La chica que cree que el baile libera y limpia el interior

Ella. Natalia Camacho Gutiérrez es gimnasta, bailarina, actriz, comunicadora, fotógrafa y modelo. Actúa en la novela Despéiname la vida, de la red Unitel


11/08/2018

Acto inicial

Una vez llegó al mundo. Y la gimnasia la capturó. Se coronó como campeona sudamericana. Pero se quebró. Una lesión en la espalda la llevó a la lona y la sumergió en una larga depresión. Natalia Camacho Gutiérrez era una adolescente, no tenía ideas claras. “¡Gorda!”, se reprochaba ante el espejo. Subió 14 kilos, se aferró a la nada y creyó desfallecer.

Acto 2

Una vez se sacudió de sus males emocionales y decidió comenzar de cero. Ahí apareció la danza. Se convirtió en bailarina profesional y encontró la libertad, esa plenitud que necesitaba su espíritu. Hoy cree que los seres humanos deberían solo bailar... políticos, líderes, católicos, budistas, militares, misses. Todos. Y, quizá, el arte podría unir naciones, evitar guerras y hacer de este mundo un mejor lugar para vivir.

Acto 3

Una vez la actuación llamó a su puerta. Y se preparó con grandes, como Lorena Sugier. Hoy es la mánager de la Hollywood Academy of Performing Arts (HAPA), que fundó el intérprete boliviano Reynaldo Pacheco. Se inició en el teatro y ahora saltó a la TV. Es Victoria Velasco en Despéiname la vida. Hizo el casting y aprobó. Tuvo que renunciar a sus crespos para ese personaje y aceptar besos reales con Miguel Mostajo. Eso lo hace una buena actriz. Piensa. Y ve en la novela de Unitel una puerta hacia el éxito para la nueva camada de actores. Lee las críticas en las redes sociales, las acepta y las ubica dentro de aquellas cosas que se deben mejorar, cambiar y aprender.

Acto 4

Una vez modeló en el Bolivian Fashion Week. En otro momento agarró la cámara y capturó la realidad, también se graduó como comunicadora y se encontró a sí misma, aunque eso de los medios sigue siendo una tarea pendiente.

Acto 5

Una vez se enamoró. Ella tiene 26 y él 23. Helmut Ribera se llama y es todo un as para el bicicross. Cree en el amor. Cree que es parte de la naturaleza llegar a unirse a otro de su especie y tener hijos.

Acto 6

Una vez comenzó a practicar yoga y desde entonces escucha a su cuerpo. Aprendió a amarse. A decirse que es bonita. A aceptarse. Cree que eso deberían hacer las personas. Tuvo que lesionarse, deprimirse y combatir sus monstruos para después emerger como un ave fénix. Y volar.

Acto 7

Una vez escuchó que cultura es hacer una torta o bordar un traje. No está de acuerdo. Para ella cultura es expresión, es baile. El arte puede transformar -dice- y el movimiento artístico merece más presupuesto municipal. Respeta a las autoridades, pero jamás sería una de ellas, prefiere seguir siendo un canal de emisión de sensaciones.

Acto final

Una vez se tatuó una gimnasta en la espalda. Fue a los 21. El arte se convirtió en un tubo de oxígeno para liberarse de sus líos familiares. A los 23 se volvió a tatuar y se plasmó lo siguiente: “Que la prisa no te robe el tiempo. Que la espina no opaque la rosa. Que nadie en este mundo te impida ser feliz”.