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La fama afecta a los protagonistas de Élite

Los varones de la serie de Netflix hablaron del cambio radical que tuvieron en sus vidas con la popularidad


08/01/2019

Los siete varones que protagonizan Élite, la serie de adolescentes de Netflix, concedieron una entrevista a El País. En la charla, los actores confesaron los cambios que experimentaron por la popularidad que adquirieron al ser parte de esa producción. 

Omar Ayuso (Valencia, 1996)

No puede ir por la calle sin que le pidan fotos o lo inviten a tomar algo. Confesó que la fama lo tiene agobiado y que optó por no asistir a fiestas. Su espacio tranquilo es en el metro: ahí lo graban, pero no le hablan. “Instagram solo juega en mi contra, porque no me entero de cuándo me comentan mis amigos”, expresó.

Álvaro Rico (Madrid, 1998)

El actor confesó que se escapa a su pueblo, cerca de Toledo, para tomarse unos tragos en el mismo bar de siempre. Cuando vuelve a Madrid, a veces se encuentra con regalos de algunos de sus más de un millón de seguidores en Instagram.

Miguel Bernardeau (Valencia, 1996)

Tras estudiar Arte dramático en Los Ángeles, debutó como actor en Cuéntame cómo pasó, junto a su madre, Ana Duato, y este año fue el hombre florero en Ola de crímenes. Hace unas semanas asistió a los premios de Los 40 y, al levantar los brazos para estirarse, 11.000 personas gritaron. “Yo miraba a un lado y a otro buscando a quién ovacionaban y resultó que era por mí”, contó.

“Me encanta que a la gente le guste mi trabajo, aunque me quita parte de esa intimidad, esa soledad, esa necesidad de aprobación, esa capacidad para observar”, expresó. Reveló además que usa las redes para colaborar con UNICEF.

Itzan Escamilla (Madrid, 1997)

"Ahora todo parece posible (con la serie), yo nací en España y podría acabar trabajando en Estados Unidos. Ahora tenemos menos límites”, dijo. Las barreras surgen cuando quiere salir de fiesta: “En menos de un mes me convertí en un chico que cuando sale tiene que estar en un espacio reservado, porque si no es imposible, no puedo estar tranquilo”, confesó.

 

Arón Piper (Berlín, 1997)

“Es un privilegio y una responsabilidad”, opina Piper sober su papel (de un joven homosexual). “Me escriben muchos chicos contándome que, aunque todavía no se atreven a decir nada en casa, empezaron a asumir su homosexualidad viendo la serie”, contó.

A Piper le parece una buena idea que prohíban el uso de celulares en el rodaje de la segunda temporada, porque eso garantiza que nadie va a grabar cuando esté desprevenido. “Un día en una fiesta me quedé ciego con un flashazo y me di cuenta de que había un chico grabándome con el teléfono. Cuando lo miré me pidió que le mandase un saludo a su hermana”, recordó. 

Miguel Herrán (Málaga, 1996)

El actor, que también fue parte de La Casa de Papel, reveló que le dijo adiós a las fiestas. “Dejé de salir, porque incluso en los eventos privados la gente no me da la opción de conocerla y a mí no me apetece hablar de mi trabajo en ese momento. Me encantaría tomarme una cerveza con ellos, pero así se me quitan las ganas”, reveló.

Jaime Lorente (Murcia, 1991)

Lorente lleva con tranquilidad los flashes y la atención de la gente y eso, talvez, porque es el más experimentado de todos (tiene 135 capítulos de El secreto de Puente Viejo). A pesar de que Nano y Denver (La Casa de Papel), sus personajes en las dos series del año, podrían ser amigos entre sí, él tiene mucha más sensibilidad y delicadeza que ellos.

 



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