Pronóstico de Tutiempo.net

Exitosa. Posó en el Museo de la Ciudad Altillo Beni. Duber Drew se encargó de la producción

La hija de la naturaleza que teje sus raíces en los seres humanos

Talentosa. La beniana Claudia Mercado jugaba a ser diseñadora desde niña. Su madre le compartió su magia. Una retrospectiva, que abre hoy, habla de ella


06/09/2019

Un destino

Ya estaba escrito. Claudia Mercado llegó a este mundo mediante el vientre de su mamá, pero la naturaleza le dio su aliento. Desde pequeña sintió ese contacto con el verde del pasto, las formas de las flores, la energía de los árboles y el canto de las aves.

Cabalgaba y conversaba con el viento. Se dejaba envolver con los brazos del paraíso beniano y era feliz. Pronto, a sus ocho años, cambió de hábitat (llegó a Santa Cruz), pero ese cordón umbilical que la unía a su segunda progenitora no se rompió. Se unió más.



Una vida

Trinidad la crio. Santa Cruz la cobijó. Pero La Romana y Nueva York la formaron. Antes... Se instaló en la calle Bolívar y Murillo, y desde allí jugaba a ser diseñadora. La ‘culpable’ de que ese talento se desarrollara poco a poco fue su madre Teresa Rivero, que bordaba, tejía, costuraba y nunca tenía las manos quietas. Pero, su papá también sumó.

Mario Mercado era un ganadero piloto que hacía de la fotografía su actividad habitual y también le mostró a su hija otra forma de crear con las imágenes, las texturas y los colores.

Claudia absorbió todos los conocimientos. Su niñez -compartida entre Beni y Santa Cruz fue decisiva para lo que ella iba a ser de grande. De niña no le gustaba jugar con las barbies, pero sí disfrutaba siendo la mamá. Le costuraba vestidos a sus ‘hijos’ y le contaba que tenía una tienda de ropa. Con el barro de las calles hacía formas y con las hojas ‘empaquetaba’ cosas.



Vivía entre cursos de pastelería, pintura, diseño, dibujo y de todo lo que aparecía; en el colegio amaba las clases de Arte. Terminó la secundaria. Y ese día ‘voló’ lejos.

Se fue a la escuela de Altos de Chavón, una villa de La Romana (ciudad de la costa dominicana) y allí se desenchufó del mundo. No había televisión y no llegaban los diarios; ese lugar, detenido en el siglo XVI, le dio de beber de su aceite. Se ganó una beca para la Parsons School of Design de Nueva York, donde obtuvo la licenciatura en Bellas Artes con una especialidad en Diseño de Modas y después supo que era hora de volver a su tierra.

Una profesión

Ahora. Claudia Mercado trabajó de diseñadora para varias empresas y dejó que la naturaleza la inspire para crear joyas y accesorios únicos en su género. Ese juego con la plata, el bronce, el peltre, el cuero, las semillas, la madera, las piedras preciosas y las perlas acaba de cumplir 15 años. Sus manos han hecho de ella una ‘reina de las joyas’ y hasta Hollywood se dejó embrujar. Una vez Warner Bros. le pidió un diseño para el brazalete de la Mujer Maravilla. Ella lo envió y este se vio en la pantalla grande de EEUU y Latinoamérica.

Claudia solo inventa e inventa, pero reconoce que no tiene la habilidad para vender. “Soy más modesta. No soy comerciante”, señala. Para eso está la tecnología. Con sus redes sociales y su web ha llevado sus obras a otras ciudades de Bolivia y de la región. Su primera tienda la puso en la calle Chuquisaca y después se movió a Equipetrol. Hoy cuenta con tres locales en Santa Cruz.



Esos bolsos exclusivos, esos aretes sensacionales, esos collares llenos de luz y esas pulseras mágicas ya son una tendencia en la moda nacional. Ahora, hasta cuenta con su propia línea de jeans llamada Chicovaca. Trabaja de la mano con los artesanos de la Chiquitania, los tejedores de jipi japa de Buena Vista, los chimanes de Magdalena y las mujeres de Guarayos, entre otras, y así comparte su magia.

Una mujer

Es la mayor de la familia, pero solo ella se convirtió en una exitosa diseñadora de modas. Sus hermanos son otra cosa: Fabiola, relacionadora pública; Jimena, sicopedagoga y Ricardo, ganadero.

Es divorciada. Tiene dos hijos, Felipe (24) y Francisco (18). El primero será administrador de empresas y el segundo, al parecer seguirá sus pasos. Todo el talento de Claudia se verá en una retrospectiva creada por DAB (Diseño y Autores Bolivianos), de Juan Carlos Pereira y Andrés Jordán.

La muestra se abre hoy, a las 19:30, en el Museo de la Ciudad Altillo Beni, pero el encanto seguirá latiendo por siempre.



En esta nota