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En lo suyo. Se mueve de aquí para allá. La podés encontrar en Maroon, Centrosfera o Panorama. Cuando ‘mezcla’ no le gusta que la interrumpan

“Los DJ que se drogan y que beben son unos perdedores”

Ella. Para Sabrina Quisbert, la música electrónica lo es todo. Enrique Moncada fue su mentor. Estuvo en festivales de Ibiza y Buenos Aires. Su fama ha ido creciendo


10/11/2018

Lima la vio nacer. La Paz la acogió un tiempo. Santa Cruz es testigo de su crecimiento. Sabrina María Quisbert Amarilla es su nombre o, simplemente, Sabrina. Y es, en este momento, una de las DJ más solicitadas en la movida electrónica de la ciudad.

Una vida nocturna

Aprendió las claves de Enrique Moncada (ex-Génova). Y a sus 23 años es una maestra de la consola. Lleva 300 piezas en su play list y le gusta tomarse en serio eso de ser DJ.

Es ‘traperísima’. Tiene varios outfits para usar en la noche y los combina con lentes, collares, sombreros y zapatos. ¡También le encantan los biquinis! Todo depende de la ocasión. No es tímida. Si tiene que usar poca ropa, lo hace y lo que nunca debe faltar son sus poderosos audífonos Technics.

Para ella, una ‘buena’ DJ debe ser detallista. Tiene que saber ‘mezclar’ y debe vestirse a la moda. Eso sí, no debe consumir sustancias ni alcohol. “Los DJ que se drogan y beben son unos perdedores”. Así dice de frente. Cree que no es necesario introducirse algo para pasarla bien.

Sus días pasan entre su carrera (Sicología) y su trabajo como artista. La vez en que estuvo moviendo sus manos durante mucho tiempo fue aquella cuando llegó a las cuatro horas. Y precisamente sucedió en la after party de Resistance hace poco. Este sábado, para ella, será muy movido. Tocará en tres lugares: Buri Loop, Centrosfera y Bymz.

Admira al sueco Eric Prydz y sueña con ‘mezclar’ en Ibiza y Berlín. Ya estuvo en fiestas electrónicas de estas capitales y solo son dos de los tantos lugares que ha visitado en Europa. Eso de viajera también lo lleva consigo. Siempre agarra una mochila y se va adonde su espíritu la lleva.

Ha estado en Buenos Aires, San Pablo, Barcelona, Florencia, Hamburgo, Madrid, Valencia... En todos esos lugares ha podido percibir la música electrónica y dice que se queda con una sola ciudad: Berlín. “Allí, el movimiento es de lunes a lunes”, cuenta.

¿Bullying? “Jamás”

Santa Cruz es su casa. Nunca sufrió bullying. Eso de ser una morocha delgada siempre lo fue y le gusta. “Soy una mujer optimista en todo. No le pillo a la negatividad”, indica. Tampoco nadie quiso sobrepasarse con ella.

Y lo suyo es la música underground, el techno y el house, no tanto lo comercial. Ya cumplirá dos años en esta locura. Se desvela, sí, pero descansa todo lo necesario.

Por el momento no cree que deba estudiar música, pero quizá se traslade a Barcelona después de que acabe la universidad. Seguirá buscando su estrella.