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Atractiva. Fernanda estilizó notablemente su figura

“Nunca me imaginé que me pondría un biquini para desfilar”

Fernanda Castedo perdió 16 kilos y venció la inseguridad para ingresar a los concursos de belleza. Ganó títulos y en noviembre representará al país en el certamen Miss Tierra en Filipinas


25/08/2019

L.WILLE Y D. CONDORI. FOTOS

“Nunca me imaginé que me pondría un biquini para desfilar y participar en un certamen de belleza y menos que ganaría una corona”, dice Fernanda Castedo Vaca Díez, cuando hace un recuento de lo que ha vivido este año.

En 2016 fue reina de Santa Cruz, experiencia totalmente diferente a las que vivió en los concursos de Miss Santa Cruz y de Miss Bolivia 2019, para los cuales tuvo que perder 16 kilos para acercarse a los estándares de una miss.



“Fue un sacrificio enorme, cambiar mi cuerpo y mi estilo de vida, pero, sobre todo, hacerme fuerte y vencer el miedo para enfrentarme al público, a la prensa y al jurado en los concursos”, manifiesta.

“No es fácil sentirse con unos kilos de más en la competencia. Ver a las otras candidatas delgadas, con cuerpos tonificados y desfilando como todas unas profesionales, te hace sentir insegura”, expresa, y reconoce que lo que más la lastimaba eran las comparaciones y las críticas de otras personas.

En esa etapa difícil tuvo el apoyo de su madre, Caroly Vaca Pereira, que fue su ángel de la guarda, quien no solo la cuidaba sino que la alentaba a seguir firme y orgullosa en la competencia.

Reconoce que muchos la apoyaron, no solo familiares y amistades, también gente que no conocía. “En la calle algunas personas me hablaban, me decían que siga adelante. Lo mismo en la redes sociales recibí cientos de mensajes de aliento, lo que me llenaba de energía positiva”, expresa.



Pero, aunque trataba de mantener la frente en alto, hubo momentos en los que se bajoneaba. Cuenta que algunas noches cuando llegaba a su casa le daban ganas de llorar, pues no aguantaba la presión para bajar de peso y desfilar con estilo en la pasarela.

Fueron momentos duros. Algunas veces el cuerpo responde bien, pero los pensamientos negativos se quieren imponer y viene la lucha interior, afirma.

Entonces recibió el apoyo sicológico de un profesional que le proporcionó Promociones Gloria, que la ayudó mucho para reforzar su autoestima.

¿Cómo entró al concurso?

Su madre fue quien la animó a ingresar al Miss Santa Cruz. Y le dijo que, finalmente, no había nada que perder.



Acompañadas por su padre fueron a Promociones Gloria. Hablaron y se inscribió al casting, luego fue seleccionada para entrar al certamen y empezó la aventura que le cambió la vida.

Al Miss Santa Cruz ingresó pesando 82 kilos. Le dijeron que podía bajar, que tenía que hacer dieta, ir al gimnasio y someterse a tratamientos corporales. Ella siguió al pie de la letra las instrucciones de su preparador físico, que cumple hasta el día de hoy, logrando alcanzar los 66 kilos en tres meses.

“No es fácil, hay que tener fuerza de voluntad. Se debe cambiar los hábitos de vida y yo lo hice. Ahora estoy feliz, no solo por mi apariencia física, sino por mi estado de ánimo y mi salud”, expresa.

Adquirió mucha seguridad. Pero la noche final del Miss Santa Cruz el mundo se le vino abajo, pues cree que no lo hizo bien.

“Me puse muy nerviosa y las inseguridades contra las que había luchado y vencido, volvieron. Pensé que no ganaría nada. Pero fue grande mi sorpresa cuando anunciaron que yo era la señorita Litoral y que me clasificaba al Miss Bolivia”, recuerda.

Dice que amó ese título porque le costó conseguirlo. “Esa noche estaba feliz y recordé las palabras de mis padres de que mi esfuerzo tendría recompensa”.

Asegura que muy pocas personas saben cuánto cuesta ganar un título de belleza; del gran esfuerzo que se debe hacer, de las críticas y las comparaciones que se debe aceptar, de la intolerancia y los prejuicios que se debe soportar. Pero quien entra a estos eventos tiene que estar dispuesta a tolerar todo ello. Ella todavía se siente en pleno proceso.

Para participar en el Miss Bolivia su preparación se intensificó. “Lo difícil no es bajar kilos y volumen, sino mantenerse en el peso deseado. Pero se puede conseguir, yo lo hice”, asegura.

En el Miss Bolivia

Su lucha seguía. Ahora iba por una corona nacional. Cuenta que nunca sintió que competía contra sus compañeras, sino consigo misma. Tal vez por ello fue que tuvo buena relación con las otras misses. Destaca su amistad con la srta. Cochabamba, Reachel Tórrez, quien también fue un gran apoyo en los días de concurso.

En el certamen nacional quería ganar el título de Miss Bolivia Universo o Miss Bolivia Tierra. Sin embargo, quedó de segunda finalista y Promociones Gloria la designó para representar al país en el Miss Tierra, por lo que volvió a estallar de felicidad.

Ahora encara otra etapa en su vida. Llevará el nombre de nuestro país, y sabe la gran responsabilidad que asume. Para ello pasa clases intensivas de pasarela, oratoria, cultura general y arreglo personal.

Rumbo a Asia

El concurso Miss Tierra, considerado el cuarto más importante del planeta, detrás del Miss Universo, Miss Mundo y Miss Internacional, se llevará a cabo en Manila (Filipinas).

Fernanda viajará a la competencia el 28 de septiembre y el show final será el 26 de octubre. Participarán 80 candidatas y el certamen tiene como premisa la defensa del medioambiente, de la flora, la fauna y los recursos hídricos.

Llevará un proyecto sobre el uso que se debe dar a los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos. Plantea medidas para su disposición final. También quiere alertar sobre el daño que ocasionan al medioambiente como residuos comunes.

En la intimidad

Fernanda tiene 23 años, mide 1,80 metros y es ingeniera ambiental graduada en la Escuela Militar de Ingeniería.

Actualmente está trabajando como guía en el Zoológico Municipal Noel Kempff Mercado.

Se la encuentra en el departamento de Proyectos Especiales y en el área de visitas guiadas, donde se la puede ver explicando a grandes y chicos sobre las especies que conviven en el paseo.

Fernanda está feliz porque en los últimos años los concursos de belleza han cambiado y valoran cada vez más la capacidad intelectual de las candidatas.

Ella asegura que va con todo, dispuesta a traer una corona internacional y demostrar que el que no arriesga no gana y que muchas veces el principal obstáculo es uno mismo.