Pronóstico de Tutiempo.net

Siempre bella. Pamela posó para Sergio Chuquimia en una sesión únicamente para EL DEBER.

“Nunca me sentí tan bella y amada como ahorita”

Desapareció del mapa casi dos años. Hoy eligió a EL DEBER para confirmar su relación con un colombiano. Será mamá dentro de cuatro meses. Vive en Cali. Se casará en Cartagena. “Soy otra”, dice


28/04/2019

Foto: SERGIO CHUQUIMIA.

Una vez reposó su desnudez en un sofá y escandalizó a la gente. Una vez provocó con su belleza exótica por una causa solidaria. Una vez se enfundó en un biquini diminuto, se puso de espaldas y sostuvo una lata. Una vez fue miss Bolivia Internacional y sonrió en China. Una vez obtuvo dos títulos en el exterior. Una vez saltó en un carro, como reina del Carnaval cruceño. Una vez derrochó seducción en la TV. Una vez fue una de las modelos más exitosas en todo un país. Todo eso una vez. Y ahora ya no.

Pamela I



En 2017 Pamela Justiniano se bajó de su carro carnavalero y se la tragó la tierra. Nunca más se supo de ella. Y de vez en cuando posteaba una imagen en su Instagram, pero sin ubicación alguna. Se especuló de todo. Y ella no se inmutó. Hoy eligió a EL DEBER para contar que dejó Bolivia por amor. Sí, por ese sentimiento tan puro. Antes. Viajó como reina del Carnaval a España, EEUU y el Reino Unido. Pero fue en Santa Cruz de la Sierra donde conoció al hombre de su vida.

De él solo se sabe que es colombiano. Y por lo que expresa la modelo es su “alma gemela”. La llena por completo y “hasta las peleas son bonitas con él”. En 2017 cayó a sus pies, tomó un avión y se largó del país. Se detuvo en Cali y durante casi dos años respiró, durmió y comió ahí. Su nidito de amor se fue haciendo cada vez más sólido. Conoció a la familia de su amado. Pasó dos Navidades y ahora alista sus papeles para tener la nacionalidad colombiana. Hace varias semanas se dibujaron sonrisas en los rostros de los dos, porque una cigüeña traerá a su primogénita en cuatro meses. Ella quería que se llamara Pamela, pero él le dijo que “eso”, de heredar el nombre del padre al hijo, ya pasó de moda. Así que aún no se han puesto de acuerdo. Eso sí comenzaron a comprar las cosas y la bebé ya tiene su habitación lista.

“Estoy feliz. Estoy en la mejor etapa de mi vida. Nunca me sentí tan bella y amada como ahorita. Ser mamá es lo que me define como mujer. Soñé con tener mi familia, mi hogar, mis hijos y ya lo estoy viviendo. No hay nada mejor que esta felicidad que ahora tengo”. Así explica Pamela su nuevo rol. Y va por más, porque quiere tener no uno, sino tres retoños.

La felicidad tocó a su vida. Y quiere sellarla para siempre a fines de 2020. Se vestirá de blanco, caminará sobre la arena, verá cómo el sol se oculta en el mar, mirará a los ojos a su pareja y le dirá “sí, quiero” ante Dios y las leyes. Eso en Cartagena de Indias, la ciudad amurallada que embrujó a la maniquí boliviana. Después de eso volverá a Cali. Ahí pretende quedarse para siempre... aunque piensa que, volver de vez en cuando al país, será una decisión maravillosa.



Pamela II

La mujer oriunda de San Ignacio de Velasco siempre habla de Bolivia en la tierra del café. Y cree que en el corazón de Sudamérica hizo todo lo que quería hacer. De eso es “bendita”: “Lo mejor que me ha pasado en la vida es haber nacido en Santa Cruz. Y por más que estés en la mejor ciudad del mundo, nunca será igual a tu tierra”. Y une: “Siempre fui metedora. Todo lo que he podido ser en Bolivia, lo he sido. Sería una malagradecida no reconocerlo y no volver a mi país”.

Esa Pamela osada y exitosa ya no va más. Todo eso es un bonito recuerdo. Aquello de haber llevado la corona de la fiesta grande de los cruceños resultó ser una experiencia única en su vida y no podrá olvidarla nunca. “Ser reina del Carnaval es mucho más que ser una miss o una modelo. Es lo máximo que una cruceña puede llegar a ser. Para una mujer que ama el Carnaval lo es todo. Es una corona que abarca alegría, carisma, cansancio, dolor, sacrificio. Es agotador y tan bello, que lo volvería a hacer mil veces”, explica. Y puede seguir hablando de eso por horas.

El traje de soberana se quedó con los Chabacos, pero la corona está con ella. Terminó en “buenos términos” con la comparsa coronadora y niega que alguna vez haya habido una riña. Conversa de vez en cuando con el presidente (Alejandro Chileno) y también con las damas Chabacas. Tienen una “bonita amistad”.

Pamela III



La Pamela de hoy se dedica a su hogar. Sigue “tragando como camionero”. Le gusta comer. Y, sin embargo, siempre será una “flaca macanuda”. Es su ‘privilegiada’ constitución. Enamoró a su futuro marido con la comida típica de Santa Cruz y él la conquistó con la salsa colombiana. En Cali prepara charque, bate su majao y le pone una sazón increíble al locro. Aprendió a bailar música tropical de “otra forma” y junto a su “alma gemela” ofrecen un “show espectacular” a cualquiera.

Alejada de los desnudos y de las polémicas, la mujer que ostentó la banda del Miss Bolivia Internacional 2006 no calla. Y asegura que no tiene de qué arrepentirse a sus 31 años. “Hasta de los errores que cometí, que me sacaron muchas lágrimas, he aprendido de ellos. Son los que hicieron a la Pamela que soy. Si me arrepintiera de algo, no sería la mujer fuerte que soy ahora”, expresa.

Nunca vivió para hacer feliz a las personas. Y aprendió a ‘sobrevivir’ en medio de la polémica (a raíz de sus trabajos, como el de Cuba Libre y Corimexo). Lo que hizo -posar desnuda o con poca ropa-, lo realizó con profesionalismo. Le puso “amor y cariño”. Puso primero a su familia y a sus amistades, y después a todo lo demás: “Siempre me criticaron. La gente que no hace nada es la que te critica, pero si estás pendiente del qué dirán, nunca podrás hacer las cosas que a vos te gustan. Si estás pendiente de los otros, nunca serás feliz”.

Una vez protagonizó un desnudo junto a la también modelo Nuvia Montenegro y esas imágenes ‘ardientes’ fueron llevadas a un calendario. El dinero de lo recaudado fue entregado a los bomberos bolivianos. ¿Arrepentirse de eso? “Jamás”.

Pamela IV

Aprovechándose de su fama, un ser inescrupuloso quiso extorsionarla con unas fotos y un video perturbador, que apareció hace un tiempo y que derivó en un escándalo mediático. Por primera vez Pamela confirma, ante un medio boliviano, que sí perdió el celular y que es ella la que aparece en esas imágenes.

Sí lloró. Sí ese hecho la golpeó. Sí fue un trago amargo. Pero ya pasó. Ella estaba en Colombia cuando eso ocurrió. Su familia y su pareja la apoyaron. Para ella solo importó eso. Hoy está estructurando su felicidad plena. “Lo que pasa es que Santa Cruz es un pueblo lleno de prejuicios y del qué dirán, así se vive ahí”, indica. Cree que toda mujer tiene principios y valores, y que no necesita ser modelo para ser prostituta, ladrona o drogadicta.

“Una modelo que se quiere y se respeta, siempre se da su lugar”, completa. Ella ya acabó con su etapa de famosa. Es una mujer que encontró otro camino: el de la maternidad. Soñó con eso y lo está tejiendo poco a poco. Quiere envejecer al lado de su marido y de su hogar, quiere procrear hijos, abrir su álbum, mirar sus fotos y decir: “Esa, la Pamela sensual, fui yo”.

Instagram. “Lo más bonito que me ha podido pasar fue conocerte...”. Es parte del texto que ella escribió para su amado. Es la única foto juntos, que compartió