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Embruja. Está en la promoción del Cambridge. Sus papás son Alejandro Aguilera y Ximena Suárez. Enamora con Miguel Justiniano.

“Nadie dijo nunca que es pecado ser gorda o delgada”

Modelo en la mira. Debutó en el Magníficas Ferial. No cree en las cirugías plásticas. Tiene 17 años y su figura pesa 43 kilos. Ella es Andrea Aguilera


Hace 4 días

43. Es lo que marca la balanza. Y ¿qué? En sus 17 años de vida muchas han sido las veces en que Andrea Aguilera Suárez se ha sentido invadida. Y a sus oídos siempre ingresó la misma pregunta osada: “¿Por qué sos tan flaca?”. Eso le molestaba bastante. Y renegaba. Aprendió a convivir con aquello y a defenderse.

Jovencita, pero madura

Sobrina de una grande del modelaje, Vania Antelo. Ella la metió en ese mundo. Debutó en el Magníficas Ferial de este año. No se cayó, no se le rompió el taco y pudo flotar en la pasarela.

Esa noche fue una locura. No se intimidó. Se puso un corpiño y salió a la luz. Eso sí no mostró de más ni lo haría. No le llama la atención un toples o un desnudo. Y está conforme con su aspecto.

“Acá no están acostumbrados a ver gente muy delgada. Creen que tengo algo, pero no es así. Me alimento superbién y aun así no puedo engordar. A veces me frustraba, pero ya lo superé”, dice.

Eso de sentirse señalada la hacía creer que no encajaba en esta sociedad. Pero un día pensó: “Nunca nadie dijo que era un pecado ser gordo o flaco”. Y encierra la idea con que “cada quien debería aceptarse tal como lo creó Dios”, sin importar el color de piel o el tamaño del cuerpo.

No siempre será bella

Parece esculpida a la perfección. Dueña de unos ojos verdes y rostro angelical. Para ella la belleza no es para siempre y todos “llegarán a envejecer en su momento”.

Está en contra de las cirugías plásticas y de “meterse burreras en el cuerpo”. No entraría a un quirófano porque le tiene miedo y quizá -piensa- que lo que se intervenga no le gustará o no le quedará bien. Tampoco condena a las chicas que sí se operan.

No modelará todo el tiempo. Solo será un pasatiempo, porque quiere estudiar Ingeniería Comercial. No cree en la frase cliché de que las modelos sean bonitas y tontas. “Solo que siempre habrá gente que quiera hacerte quedar mal”, señala.

Toca otra fibra: “El modelaje no es sinónimo de vender tu cuerpo, es mostrar diferentes tipos de belleza”. Y complementa: “En Bolivia hay hartísima gente hermosa, cualquiera puede ser modelo. Solo hay que quererlo y disfrutarlo”.