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Stephanie Herela, en un confesionario ardiente

Mediática. Stephanie Herela no canjearía placer por dinero. No le avergüenza mostrar piel en la TV y dice que se alimenta de las críticas


19/08/2018

Levanta los glúteos. Abre las piernas y mira de frente. Es ella, de nuevo, en un comercial de la ‘caja boba’. La mediática Stephanie Herela retorna más sensual que nunca al mundo de la publicidad y de la actuación, y ni las redes sociales ni los grupos religiosos ni nadie la detendrán.

En el país de Donald Trump

El lunes 13 cumplió 29 años. Y los celebró en la meca del cine, Los Ángeles. Desde allí conversó con EL DEBER en exclusiva. Dios -dice- siempre la sorprende y le da momentos maravillosos. Gracias a él está allá. Pero en realidad fue por dos motivos: trabajo y vacaciones. Y eso le “encanta”.

La próxima semana se reunirá con una distribuidora estadounidense para conversar sobre la distribución del spin-off de Mi prima, la sexóloga. Según ella, hay “mucho interés” de comercializar la cinta (aunque esta se empezará a rodar en octubre), después de que la primera parte ingresara a la TV paga en diferentes países de las Américas.

Eso la hace pensar. Y llega a esta conclusión: “Si la peli ya se puede ver fuera de Bolivia, entonces es positivo. Y eso quiere decir que estoy haciendo bien las cosas”.

“Más que modelo, actriz”

Esta mujer es mucho más que piel en la pantalla. Se adapta a los roles que deba cumplir. Si tiene que ser sexi en la TV, lo hará, y si tiene que interpretar a una sexóloga en el cine, también. “No tengo por qué avergonzarme. La sensualidad es innata en mí y si la poseo... ¿por qué no puedo mostrarla?, ¿por qué ocultarla?”, señala.

No se arrepiente de haberse desnudado para Corimexo y siempre fue su sueño trabajar para esta empresa. Ahora -aclara- su nuevo contrato para Sueño Real es otra cosa. “En el primer comercial salí sin ropa y con pijama. Esta vez salgo con lencería. Ahora que mi cara te transmita lo mismo, es diferente”, asegura. Disfruta de lo que hace.

Dice que su trabajo no tiene nada que ver con el modelaje, sino con la imagen publicitaria. Pero su postura no acaba allí, porque ella se ve más como actriz que como modelo. Eso, lo de la actuación, la hace subir al cielo. Sueña con ser una intérprete reconocida y tiene en puerta cinco películas para cumplir esa meta. “No podría ser modelo, porque mi tamaño (1,63 m) no me ayuda. No me acompleja, pero creo que una modelo debe ser alta”, indica. Y agrega: “Todo tiene que tener un orden en la vida. Sé quién soy”.

“Les falta mundo”

Las críticas en las redes sociales sobre su trabajo no le mueven ni un pelo. Simplemente las ignora y cree que un “tercero” no tiene el derecho de opinar sobre ella. “A la gente le falta mundo, le falta leer, prepararse...”, apunta.

Revela que el video viral donde aparece desnuda en una cama sí es real y sí es ella. Pero fue un clip para Acapulco Shore, donde les mostró de qué era capaz de hacer si llegara a ser elegida para ese reality show. “Nadie me ha dicho de frente las cosas. Se esconden en las redes. A mí solo me importa lo que digan mis amigos y mi familia, y ellos me apoyan. Las malas energías no me llegan”, expresa. También responde a las personas que alguna vez la satanizaron por mostrarse muy osada ante la luz pública. “¿Por qué la gente se escandaliza con un poco de desnudo, si Dios nos envió así a la Tierra? Dios es todo, no se limita a una religión”. Y complementa: “No creo que mostrar mucha piel me convierta en una mala cristiana. No soy prejuiciosa. No soy criticona. Los que me juzgan son los pecadores, porque hasta escrito está que el único que puede apuntar con un dedo es Dios”.

Dice que la mala publicidad no existe y que las críticas la ‘elevan’ más. “Todo lo que dicen no me saca de órbita. Me hacen un favor”, añade. Y todo lo que ha aprendido se lo debe a un hombre: el publicista Miguel Chávez. Jamás tuvo una relación amorosa con él. Eso es solo un chisme malintencionado. Para ella Miguel es un “amigo mayor” que le mostró su camino y lo único que puede sentir por él es agradecimiento.

“Mi cola es mía”

Sí tiene cirugías. Se hizo la liposucción y se aumentó el busto. Le gustaría tener la cintura más pequeña “como las brasileñas”. ¿Y los glúteos? Responde: “Mi cola es mía. Hago ejercicios. ¡Es pura dedicación mi amor!”.

Para ella las partes más sexis de su cuerpo son su trasero y sus piernas. “Las cámaras las aman. Son largas y bien marcadas”, dice. Y no calla. Revela que duerme solo con una polera “bien” grande, sin maquillaje y bañada con aceite de coco. Ese es su secreto para una “piel mejorada”.

“Quiero un hijo”

Eso de leona, osada y ardiente no es solo una ficción televisiva. “Soy así en la cama”, agrega.  Le gusta el placer, pero jamás vendería su cuerpo y revela que ha recibido propuestas indecentes que se desinflaron en su momento.

“El sexo es algo que se debe gozar y si se vende, no se goza, pasa a ser solo una transacción”. A los 33 se casará con un francés o un italiano. De esos que tienen barba, ojos azules y espalda ancha. No se ve enlazada con un boliviano, porque “tienen doble moral y son prejuiciosos”. Tendrá un hijo y vivirá en Europa. Entonces habrá cerrado un ciclo.